Ruta_308 Las chorreras de Enguídanos. (Cuenca).

 

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 Las Chorreras 2011 (Enguídanos – Villora – Cuenca).

El nombre de Las Chorreras se debe a los “chorros” o “chorreras” de agua que con mayor o menor intensidad se pueden contemplar a lo largo del cauce del río Cabriel en este lugar a lo largo de un kilómetro y medio. Aquí el río nunca pasó de tener unas pocas brazadas de anchura, entre paredes rocosas encañonadas. Tal circunstancia obligó al Cabriel a retorcerse en este paraje en un caos de saltos y cascadas, generando cuevas laterales, pozas de color esmeralda al pie de espumeantes rabiones salvajes. Unas gargantas que parecen brotadas de un auténtico cuento de hadas. En menos de cinco kilómetros de recorrido, en efecto, el Cabriel desciende en esta zona más de 120 metros de súbito desnivel.
El paraje de las Chorreras se encuentra compartiendo su espacio entre los límites de Enguídanos y Víllora (Cuenca),en el río Cabriel. Las aguas han modelado este lugar y el proceso aún no ha terminado. El río Cabriel es uno de los ríos menos contaminados del continente europeo y por ello presenta un ecosistema fluvial bien conservado en el que destacan sus bosques y vegetación de ribera (chopos, sauces, pinos, carrascas, robles, cañas, juncos, carrizo, romero, madroño, lentisco, boj, etc.).
El paraje se encuentra junto a la denominada urbanización de “el Salto” a unos 5 km del municipio de Enguídanos al que pertenece. Abarca el lecho del Cabriel desde la presa del embalse de Víllora hasta su confluencia con el río Guadazaón, zona conocida como la Junta de los Ríos.
La construcción de la presa de Villora y la Central Hidroeléctrica de “Lucas de Urquijo” en 1910, y el desvío habitual de las aguas del río Cabriel al río Guadazaón mediante canalizaciones para la producción de energía eléctrica, son la causa de que contemplemos “Las Chorreras” como un lugar de esparcimiento, baño o deporte de aventura. Cuando hay crecidas o sueltas de agua los chorros se convierten en grandes cascadas y la velocidad de las aguas son otro gran atractivo paisajístico. En esas circunstancias (incluso en las habituales) hay que tener en cuenta la peligrosidad añadida de adentrarse en un paraje abrupto y resbaladizo con roca caliza pulida por la acción erosiva y carbonatación sedimentaria de las aguas. Se aconseja llevar un calzado especial como precaución si vamos con la intención de sortear las rocas y recorrer este tramo del río Cabriel.

Ruta de las Chorreras de Enguídanos y Víllora (Cuenca).

El paraje de las Chorreras está formado por la erosión del río Cabriel, entre estrechos pasos de paredes, y el pronunciado desnivel desde la presa de Víllora a la confluencia del río Guadazaón. Aproximadamente cinco kilómetros de longitud.
Saltos, chorros, chorreras, cascadas, cuevas en toba calcárea.. junto a un otoño lluvioso, crean un mundo fantástico, maravilloso..

En la cumbre de El Castil de Olivas (Enguídanos – Cuenca).

Bajo el Castil de Olivas se encuentra la ermita de la que tenemos constancia ya a principios del siglo XVI y que fue ampliada y restaurada en el 1769 por el Marqués de Villora como Capellanía, emulando la aparición de la Virgen de Tejeda y donde se encontraron pinturas barrocas de esta época, restauradas hace unos 16 años. La ermita se encuentra en un yacimiento romano de lo que fue una “statio” o “mutatio” (mansión romana), en un camino secundario del Intinerario 31 de Antonino que unía Zaragoza con Iniesta. En los picachos del Castil de Olivas subyacen los restos de dos asentamientos celtíberos que desarrollaron su actividad sobre las verticales que abrazan los meandros escavados por el río San Martín en las rocas jurásicas del Castil de Olivas (con una antigüedad de más de 180 millones de años). Los estratos verticales del Castil de Olivas surgieron recientemente con el movimiento alpino. Sus formas no tienen nada que envidiar a las Hoces del Cabriel, siendo los materiales de sus calizas y dolomías de mayor antigüedad que las de las Hoces. La quietud del lugar y el paso del río San Martín, te invitan a pegarte un buen baño (si el tiempo acompaña), y a disfrutar de una vuelta en el sendero circular mucho más apaciguada por la ribera del Río San Martín, los chopos y arquitectura rural con un acueducto medieval o quizás romano, para el riego de la Vega, donde más abajo se encontraba el poblado romano de Mandatus, a medio camino del poblado celtíbero de Cabeza Moya. Aunque muchos pensaban que el Castil de Olivas (los cuchillos y las hoz de la Virgen) pertenecían al término de Villora, sólo la zona de la ermita limita con el término de Enguídanos al cual pertenece. Todo un placer estar a su altura.
En las imágenes de este video se aprecia la cueva o abrigo al otro lado de la Hoz de la Virgen del Río San Martín o Villora, que debió ser la cueva donde surgió el mito de la aparición de la Virgen sobre un paraje tan enigmático como antiguo (yacimientos celtibéricos y romanos descansan bajo sus roquedos), y la construcción de la ermita y su advocación a la Virgen del Castil de Olivas.

 Valle del Cabriel – Enguídanos – las chorreras.

 

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